¿Me pongo una camiseta feminista o no?

¿Me pongo una camiseta feminista o no?

¿me pongo una camiseta feminista o no?

¿debemos seguir así o debemos replantearnos las cosas?

Y no te das cuenta que por no tener otra movida en casa, en el trabajo, con colegas o donde sea, lo que ha pasado una vez más es que tú has vuelto a ceder… te has vuelto a callar.

Lo que ha pasado es que has regalado otro trocito de tus derechos, de ese derecho a exteriorizar, a interpretar, a ser escuchada, a tener opinión propia.

Lo que ha vuelto a pasar es que por no tener movida, has entregado una vez más un pedacito de tu dignidad, y ya van quedando pocos…

Pero no nos damos cuenta, porque nosotras, las mujeres, valoramos por encima de todo tener la fiesta en paz y nos vanagloriamos de ello. Es nuestra bandera. Es nuestra “identidad”. Es más, nos dicen que hasta nacemos con ello, está en nuestra “naturaleza”.

Y hasta nos enorgullecemos, muchas, incluso de ser el único movimiento mundial no violento. Las buenas maneras, las buenas palabras, la conciliación y la moderación son nuestros estandartes… o al menos, esto es lo que nos han dicho… lo hemos visto desde niñas, desde bebés, está impregnado en la cultura allá donde vayas, como forma clara y premeditada de mantener a la mitad de la población sedada, parada, en paz… 

Entrar a un enfrentamiento es una episodio en el que no estamos invitadas como protagonistas y si finalmente nos enfrentamos sobrepasando esos límites impuestos, y con todos los miedos del mundo porque sabemos que ese no es nuestro lugar, no nos encontramos a gusto, porque lo más bonito que nos van a llamar va a ser “histéricas”, “locas”, o “exageradas” y nos suplicarán, sea como sea, que nos tranquilicemos, que no gritemos, que no nos alteremos. No me preguntes por qué, pero no nos soportan a pleno grito. No nos soportan los hombres, pero tampoco nos soportamos entre nosotras… nos cuesta, nos costamos a nosotras mismas enfadadas, gritando… ¿qué nos han hecho?

Dirán que hay estudios que demuestran que el tono de voz agudo más alto resulta molesto, dirán que el lenguaje inclusivo agresivo resulta feo… Dirán lo que sea necesario para no dejarnos avanzar, tal y como han hecho durante toda la historia de las civilizaciones… dirán lo que sea para no dejar que defendamos, sea como sea, nuestros derechos (y recordar que casi todos los derechos se consiguen llegando y cruzando los límites impuestos, no sólo exigiéndolos).

Todo está muy bien pensado, todo está muy bien engranado y funciona a la perfección. Nosotras calladas, en paz y tranquilas, con la bandera de la moderación, respeto y amabilidad por delante, y mientras, ellos, matándonos, violándonos, golpeándonos y menospreciándonos en todos los aspectos de la vida.

¿debemos seguir así o debemos replantearnos las cosas?

Llega un momento en que cada una debe tomar el lugar que le corresponde, mirarse y mirar, y ver si esto es así porque sí, o es así porque compensa y facilita la vida a unOs a costa de la vida de otrAs. Mirar si esto es así a base de dejarse continuamente la vida propia para favorecer la vida de otro, y mirar, si realmente, un día tienes ganas de gritarle a alguien, si realmente tienes que saltarte tres normas, si realmente son justas las medidas, y si se nos trata con igual justicia. Porque si tienes ganas de ello, no pasa nada, puedes hacerlo; haber nacido mujer no es sinónimo de que estas ganas no puedan existir… simplemente están contenidas, y terminan por salir por otros lados… ¿te resuena?

Si eres capaz de parar y mirar, tu misma te vas a contestar:

No sería necesario ni siquiera que lleguara el feminismo a tu vida, te invadiera ni que te dijera nada. No haría falta que leyeras libros feministas, ni que llevaras nuestras camisetas feministas y no te perdieras una ponencia, no haría falta tanto, pero sí es verdad que esos libros de todas esas mujeres que ya han pasado por ahí y que nos han dejado sus reflexiones, sus trabajos, y sus acciones, nos pueden desvelar a todas muchas de las respuestas a nuestras dudas… MERECERÍA LA PENA eso sí. Pero no es necesario.

Tampoco hace falta reinventar la rueda. Seas como seas, estés donde estés y hagas lo que hagas, considera que el feminismo es el camino, pero lo cierto es que el camino lo tienes que encontrar por ti misma, y caminarlo a tu paso.

Por eso, si eres capaz de parar y mirar honestamente tus capacidades, tu ser como persona independiente, tus posibilidades en unas u otras cualidades, encontrarás que no hay motivo alguno para ser tratada de distinta manera, para tener menos posibilidades, para vivir con miedos con los que otros no conviven, para sentir constantemente una dependencia económica innecesaria, y un largo etcétera…

Lo Personal es Político Siempre Abolición de Género
Las mujeres podemos y debemos ser independientes por nosotras mismas, para desde ahí poder elegir y vivir sin miedo.

Para ello tenemos que tener la libertad de usar los mismos recursos que cualquier otro ser humano… si toca defender con vehemencia, hacerlo, si toca enfrentar o responder, hacerlo sin miedo, cada una como lo hubiera sentido desde dentro sin condicionante ninguno.

Esto no es una apología a la rabia ni a la furia, sino todo lo contrario, una apertura a la ruptura de barreras, a la búsqueda de tu camino, sin limitarte por ninguna razón, tampoco por haber nacido mujer.. no vale el “tú no eres así”, o  el “es que tú eres mujer”, o el “esto no está bien para tí”, o el  “no deberías actuar así”. No necesitas vestirte de ternura, amabilidad y cordialidad todos los días de tu vida, simplemente tienes que ser tu misma cada día de tu vida. No hay “formas de ser mujer”.

Piénsalo tranquilamente, repasa desde tu niñez, e intenta visualizar si, como niña y como mujer, hay o ha habido alguna vez, alguna presión hacia una forma de ser, comportarte y estar. Piensa si ha habido algún obstáculo, algún acoso, alguna injusticia sin más motivo que haber nacido mujer.

El feminismo busca eliminar cualquier tipo de rol preconcebido, de expectativa de estilo de vida, de estereotipo asociado, de prejuicio, o cualquier modelo definido por el sólo hecho de nacer en un sexo u otro.
Esto es lo que se llama abolición de género y el feminismo busca llegar en algún momento a conseguirlo. Abolir el género que la sociedad nos impone por nuestro sexo y que nos condiciona para el resto de nuestras vidas. Esta situación sería la liberación real y única desde la que se podría terminar con la opresión sobre las mujeres y por tanto, se podría  vivir en igualdad entre todas las personas. 

Es todo un camino, sin duda, pero hasta la más larga caminata empieza con un pequeño paso, y cada paso de cada una, importa. Porque recuerda:

Lo Personal es Político, siempre

VIVE FEMINISMO
somos valientes

No te quedes callada.

somos feministas

Exprésate tú misma.

somos combativas

Viste con orgullo.